
El viernes pasado en la Facultad de Derecho de la UEX se presentó una nueva revista de derecho. Me acerqué. Al hilo de las intervenciones a mi memoria vinieron recuerdos de la infancia, la adolescencia, la juventud, en las zonas rurales de Extremadura. Sencillamente, en un pueblo, como el mío, Peraleda del Zaucejo, de Badajoz. En la década de los 70 y entrados los 80 en esta querida Extremadura no teníamos oportunidades, y las pocas que había no eran iguales para todos. Hijos de obreros humildes. Sólo comíamos lo que el huerto, los tres olivos y el corral con las gallinas, los burros, las mulas y las cabras y ovejas nos permitían. Los libros no entraban, los tebeos tampoco. Sí la radio. Televisiones había muy pocas. Entonces allí nada olía a nada. Hoy sí huelo los orígenes que nunca olvidaré.
Más tarde, estudiando Derecho en Cáceres, un litigio con los propietarios de una VPO (alquilaban y no podían hacerlo porque esa vivienda tenía que ser residenciaq de ellos) nos llevó a los juzgados y un abogado cacereño se interesó por nuestra presencia allí y dirigiéndose a mí me preguntó cómo me llamaba y, tras responderle, me dijo: "Niña, sin apellidos compuestos no serás nada en la vida". No sé si he sido algo, pero a lo que él se refería sí lo he sido.
Afortunadamente, esto no sucede hoy. Unos jóvenes juristas deciden sacar un proyecto adelante y las administraciones le apoyan.
Ahora bien, ¿existe una laguna en nuestras revistas jurídicas que haya que rellenar? Por un lado, tenemos el Anuario de la Facultad de Derecho, indexado, de referencia internacional -y, por tanto, más valorado en los concursos, oposiciones, etc.-, recogido en los portales de difusión de la investigación -por ejemplo, dialnet, y, creo, latindex- y que hoy está en cualquier sitio. Vamos, un Anuario de excelencia. Por otro, sin ir más, lejos, la Revista del Colegio de Abogados de Cáceres. Y algunos ejemplos más.
En mi opinión, la nueva revista suma, no rellena lagunas. Pero debe conseguir el nivel de excelencia que corresponde a una publicación jurídica. Los artículos de los doctores Soriano García, Cortés Bechiarelli, Merino Jara -y otros- son muestra de la excelencia en la Universidad de Extremadura. Y también de la movilidad en el ámbito universitario: un catedrático extremeño en el País Vasco y un madrileño y un andaluz en Extremadura. Pero de la movilidad opinaré otro día.

